Recortes de Prensa I

                                                 

 

"El burel de rebrincada embestida tuvo

 en el temple, firmeza de pies, y dominio de escena, la mejor dosis para labrar

una faena de empaque y mucho valor artístico".

Rubén Darío Villafraz Paredes

 

 

 

  

Escribe :EL MARQUES DE VALERO DE PALMA (Lima 1999)

La Corrida del Valor
Torería por litros en una tarde sólo para valientes. La inmensa torería de Barrera.

Vicente Barrera, el nuevo Torero de Lima, entrega triunfal. Derecha, a un milímetro de la desgracia.

VICENTE Barrera, recién llegado a la conferencia de prensa y asediado por jovencitas, posaba con ellas (enterito y campante) en un eterno rosario fotográfico a la entrada del Hotel Country. Breves momentos antes había estado con Tomás Campuzano en su habitación constatando (el torero estaba en shorts) que la herida en el muslo era un rasguño propiciado por una banderilla al caer desde las alturas encima del toro.  Todo esto sucedía hora y media después de la corrida. Y al salir del Country pensaba en lo acaecido en la tarde y lancé un soplido de alivio al comprobar que los toreros son seres especiales que acarician la muerte y salen ilesos como si guardaespaldas celestes los protegieran milagrosamente. Miré hacia el cielo y no habían estrellas. El pardo resplandor de la urbe las ocultaba.
Esta corrida fue una antítesis o un contrapunto de la anterior. En la primera de feria hubo toros imbéciles, capidisminuidos, perritoros que no trasmitían ninguna señal de peligro. En ésta hubo toros difíciles, extremadamente difíciles, complicadísimos y el aleteo de la muerte sobrevoló la plaza en muchos momentos. . En esta segunda Vicente Barrera escribió una página de valor inconmensurable para los anales de la historia de Acho .

El pitón de Eutero rompió la taleguilla de Barrera, y felizmente no fue más allá. El valenciano confirmó su consideración a nuestro coso de Acho exponiendo todo.

 

Vicente Barrera, el sucesor de Manzanares como torero de Lima, propició una de las faenas más difíciles de titular que he visto en mi vida. ¿Qué adjetivo sería el mejor para describirla? Pienso que "escalofriante". Pues fue escalofriante desde todo punto esta faena del valenciano, la más arriesgada de toda esa concatenación de faenas valerosas que ha desarrollado en Lima este singularísimo torero. Se jugó la vida. Sin paliativos. Absolutamente se la jugó. Y en sus dos toros.
Pongamos aquí un breve paréntesis ante la angustia, pues siento angustia al rememorar lo trascendido por Vicente Barrera en esta tarde. Un paréntesis de cabestros de toreo bufo. Le salió un primer toro que se atizó sendos encontronazos contra dos burladeros quedando semiparalítico y que, además, estaba siendo muy justamente protestado por su falta de presencia. Lo devuelven al corral. Salen los cabestros. Hace sol y cierto calor en la plaza. El toro no quiere salir. Los cabestros tampoco. Cerdean como chanchitos en corral. Son seis. Luego son siete los problemas. Siete que se niegan a salir. Digo que hace calor y la primavera estalla con pujanza. Es la estación de las flores y de la renovación de la vida. Uno de los cabestros quiere montarse una vaca. El espectáculo de los seis problemas añadidos girando frente a la puerta de toriles, en círculo de coreografía de ballet, con un sobresaliente enamorado enarbolando la bandera del amor, es apoteósico, novedoso y creo que jamás visto en la historia de la tauromaquia. Pues así sucedió. Apuntémoslo en nuestra memoria.
Con el sombrero hace historia Vicente Barrera. Es un toro difícil al que Barrera lancea a la verónica con primor y extraordinario buen gusto. El toro llega a la muleta enrevesado y complicadísimo. Se vence. Barrera lo ve. Inteligentemente quiere ahormarlo con pases de castigo rodilla en tierra. Pases por bajo. Para contenerlo. Para enseñarle a beber muleta y el toro lo prende. Lo voltea. Lo lanza al aire, como pelele goyesco. No lo mata de milagro. La decisión del valor es instantánea. Va a torearlo a ley. Por la derecha. Y se hace con él porque lo torea formidablemente pero sin hacerse con él (valga la redundancia) porque el toro se cuela como un asesino chavetero. Dos cogidas más y entre ellas siempre la decisión sibilina, enroscada en la mente, de jugarse la vida y triunfar. Estocada entrando a por uvas. Una oreja. Inmerecida. Debieron ser dos. Claramente dos. Una la del arte y estar por encima del toro y otra la del valor inconmesurable, ya que el aleteo de la muerte sobrevoló Acho en esos momentos.
El quinto toro se las traía. Se veía venir nuevamente la tragedia. Y llegó. Pocas veces me he puesto yo tan nervioso, sabiendo de antemano que una gran tragedia podía entristecer esta feria del Señor de los Milagros. Y llegó la cogida escalofriante, que no la tragedia, que me desdigo. Que gracias a los guardaespaldas celestes hoy saboreamos con placer una corrida tan emotiva. Extraordinario pundonor. Pinchazo y gran estocada. Y una oreja muy merecida que abre la puerta grande a este torero con personalidad especial de Manolete redivivo pero superior al cordobés.

HEMEROTECA II

 

"Barrera, teoría de la quietud"..

RicardoVazquez-Prada.

 

Puerta del Principe (Sevilla)

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"Vicente Barrera, el eje vital

de un nuevo toreo personal

y dotado de magia...."

J.L. Benlloch