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ENTREVISTA A VICENTE
BARRERA, MATADOR DE TOROS
«Llevo diez temporadas y me sigo considerando todo un privilegiado»
JORGE CANCHO/PALENCIA (lunes 23 de Febrero 2004)
Vicente Barrera se inició tarde en este mundo, pese a que su abuelo
paterno fue uno de los grandes matadores de los años 30. Prefirió acabar
la carrera de Derecho antes de dedicarse a los toros. En su haber figura
el de convertirse en el primer diestro valenciano que, siendo aún
novillero, salió a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla.
A
usted sí que se le puede decir aquello de que aterrizó por derecho en el
mundo de los toros...
Así es. El haber comenzado con una edad avanzada tal vez haya sido
positivo, pues hay muchos chavales que lo hacen pronto, quizá inducidos
por sus padres, y luego llegan a una edad en la que ven que no tienen
una vocación firme para ser toreros. Yo, al iniciarme adulto, tenía las
ideas muy claras y sabía que no era ningún capricho.
Por
cierto, su familia no es que le ayudara a ser torero, sino todo lo
contrario
A pesar de que el abuelo fue un grandísimo torero, en mi familia no
había educación taurina ni era aficionada a los toros. Ser torero en
Valencia, donde no existe campo bravo ni hay una cultura arraigada al
toro... Mis padres veían aquello como algo más pegado a las revistas del
corazón y a la pandereta que a la realidad. De ahí que el apoyo fuera
mínimo.
En lo
que sí tiene que creer es en la existencia de los genes taurinos
Seguramente la afición me viene por mi abuelo paterno: Vicente Barrera
Cambra, uno de los mejores de los años 30. Fue torero por vocación y yo
he debido heredar sus genes en ese sentido.
No
haber pasado por una escuela taurina, ¿ha sido bueno o malo?
Soy un firme defensor de las escuelas taurinas, a pesar de que también
creo que si yo hubiera sido alumno de alguna de ellas, quizá no habría
desarrollado plenamente esa personalidad que tengo actualmente. No
obstante, este tipo de centros son un gran acierto.
¿Donde
mamó ese particular estilo?
Empecé toreando a mi aire y quise ser torero sin haberme enseñado nadie.
Pienso que mi personalidad viene de ahí, pues cuando aprendes algo tú
solo lo haces de una forma más natural. Al principio no lo había dado
importancia, pero luego vi que esa personalidad innata que tenía podía
abrirme las puertas del mundo de los toros. Y a partir de mi primer gran
triunfo como novillero empecé a explotar aquello del toreo vertical,
pues era el único camino para conseguir mi sueño.
¿Es
consciente de que se ha convertido en uno de los toreros que más miedo
hace pasar a la afición?
Yo también paso mucho miedo (sonríe). Mi tauromaquia hace que el
aficionado se emocione más. Siempre he sido un torero sincero y me
arrimo mucho, pues es la forma que tengo de interpretar esto.
Sin
embargo, no le valen todos los toros para hacer ese toreo
Ahora, según han ido pasando los años, he adquirido más experiencia que
me permite cuajar un mayor número de toros. Al principio, en ese
sentido, estaba un tanto limitado, pues necesitaba un toro que
colaborara, que se moviera, que tuviera empuje y que fuera para
adelante. Es cierto que necesito un colaborador más apto para
interpretar mi toreo.
El
haber sido el primer torero valenciano que salió a hombros por la Puerta
del Príncipe, ¿figura entre sus galardones más preciados?
Creo que sí. En Valencia tenemos una figura que es Enrique Ponce y cuya
sombra es extremadamente alargada para el resto de los toreros de
aquella tierra. Si te comparas con él en cualquier aspecto siempre sales
malparado, pues si tú has conseguido determinado triunfo importante, él
lo ha hecho ya diez veces antes que tú. Por ello, haber sido el primer
valenciano que ha salido a hombros por la Puerta del Príncipe de
Sevilla, siempre será una de las mayores proezas que he conseguido.
¿Existe o no competencia con Enrique Ponce?
El caso de Enrique es insólito. ¿Competencia? Imposible. No puedes
competir con alguien que cuando toreas con él y triunfas tú, él se
alegra de corazón, tanto o más que si hubiera triunfado él. Ponce está
por encima del bien y del mal. Es impresionante. Punto y aparte.
Volvamos a Sevilla. Para los toreros de arte como usted ¿esta plaza es
más importante que la de Madrid?
Tiene más caché, aunque Las Ventas te da más desde el punto de vista
profesional. Un hecho objetivo es que han sido menos los toreros que han
salido por su Puerta del Príncipe que por la Puerta Grande de Madrid.
¿Qué
repaso puede hacer de esta década de alternativa?
Positivo. Lo mío era un sueño imposible y lo he convertido en realidad.
Todo lo tenía en contra y sin embargo he alternado con todas las figuras
de máxima categoría y en todas las plazas importantes del mundo. Ahora
soy un torero consolidado, con un sello determinado y que cuento para
corridas buenas con grandes carteles. Exploté pronto, pues pasé de ser
un estudiante de Derecho a estar metido en los grandes carteles de todas
las ferias.
Sin
embargo, la temporada pasada fue floja tanto en número como en plazas
importantes
Fue tal vez un poco floja, pero soy optimista y siempre me quedo con el
lado positivo de las cosas y ese ha sido que me sigo considerando un
privilegiado. |