Barrera, diez años de toreo con sentimiento
Por Marta García, Agencia (EFE)


Es figura del toreo por derecho, al ser nieto del gran diestro Vicente Barrera Cambra, y también por hechos, ya que ha toreado en todas las plazas importantes de España y América saliendo a hombros de los cosos más relevantes.
Vicente Barrera se inició tarde en el arte de Cúchares, a los 25 años tomó la alternativa, y desde entonces ha luchado por mantenerse en el difícil mundo del toro.
Este valenciano serio, vertical y estático en su toreo es un conversador pausado y tranquilo que disfruta y se inspira pasando las horas en el campo, que le pone pasión a lo que hace porque es un enamorado de su profesión y del universo complejo que la rodea. Y es que a Barrera le embrujó el arte del toro para luego él conquistarlo con el sentimiento que pone en su arte.
Un quehacer en los ruedos que lleva demostrando una década, diez años de alegrías, tristezas, aprendizajes y reflexiones que el diestro valenciano ha querido compartir con nosotros en esta entrevista.


El próximo 25 de julio te encierras con seis toros en Valencia para celebrar tus 10 años como torero. ¿Qué valoración haces de esta época?
Pues hago un balance muy positivo, porque he toreado durante diez años, me he hecho un hombre muy sólido, he tenido el privilegio de torear más de 600 corridas no sólo en España sino también en América, y también he podido lidiar en todas las plazas importantes. Por eso estoy muy contento con estos diez años.

¿En qué ha cambiado Vicente Barrera en estos diez años?
A parte de tener más arrugas…, no hombre, sin duda, pues la experiencia, que siempre es un grado, y también una solvencia que te permite enfrentarte a las cosas de otra manera.

Es la primera vez que te encierras con seis toros, lo haces justo cuando se cumplen 10 años de tu alternativa y en la plaza de tu tierra. ¿Lo haces como agradecimiento a esta afición y esta plaza o para demostrar el torero que tienen en casa?
Mujer, de todo un poco. Son diez años toreando, es una trayectoria muy larga, y encima soy torero de Valencia, Además, también porque me apetecía hacerlo y es un poco como colofón a mi carrera. Yo creo que también es una cuestión un poco de orgullo y de vanidad personal, tenía que hacerlo, y si había que hacerlo el mejor sitio era Valencia.

¿Qué te juegas el 25 de julio en Valencia?
Sobre todo es un reto personal, la gente va a verte a ti y lo hace con la ilusión de que triunfes. También es una responsabilidad el quedar bien, y darle un satisfacción a todo el que vaya a la plaza, conseguir eso para mi seria un triunfo.

¿Crees que has recibido de los valencianos todo el reconocimiento que mereces?
Yo creo que sí, estoy muy agradecido porque sé que en Valencia se me quiere mucho y me consideran un gran torero. Por eso sólo tengo palabras de agradecimiento hacia ellos.

Prácticamente desde tu alternativa, tu carrera fue un subidón, no menos de 70 corridas al año, pero tras la lesión de 2000 viene un pequeño bache que te lleva, por ejemplo, a torear 33 corridas la pasada temporada. ¿Cuesta volver a despegar?
El problema es que aquí se juntaron muchas circunstancias, ya que en estos años han aparecido muchos toreros jóvenes, que entran pisando fuerte, y salvo toreros excepcionales como es el caso de Enrique Ponce, mantenerse arriba es muy difícil. Además, también es normal que la gente prefiera ir a ver a las nuevas figuras que a alguien que ya lleva diez años en este mudo. Aún así, estoy muy contento y ahora tampoco me importa torear ese número de corridas, porque además esa cifra es muy cómoda y te permite seguir un ritmo más calmado. Y lo importante es que sigo toreando y sigo yendo a América todos los años, y me siento un privilegiado en ese aspecto porque no es fácil torear con una seguida todos los años.

Creo que estas en una de tus épocas más cuajadas, se te ve un torero más asentado y seguro en tu torero. ¿Cómo te ves tú ahora?
Ahora tengo una experiencia y por eso estoy mejor que nunca, porque aparte de mantener mi personalidad en mi forma de torear, también tengo unos recursos que me permiten no caer en fallos que podía cometer cuando empezaba.

Justo Ojeda, tu apoderado, se retira como representante de toreros para dedicarse a su faceta de empresario. ¿Crees que te ha podido perjudicar en algún momento su doble papel como apoderado y empresario?
No creo que me haya perjudicado. Ojeda sobre todo es empresario y su decisión es un canto de honradez, porque él siempre ha defendido que no está bien el doble papel, además ahora es el concurso de la plaza de Madrid, va a pujar por ella y se va a dedicar de lleno a su faceta de empresario. Lo respeto porque me parece una decisión muy honrada.

Y después de Justo Ojeda, ¿ya tienes pensado quien dirigirá tu carrera?
Pues estoy empezando a pensarlo, lo que pasa es que mi preocupación está ahora en el día 25 y en que todo salga bien, por eso no me he podido parar a pensar ni preocuparme por otras cosas porque el 25 tiene toda mi atención.

Dices que te embrujó el mundo del toro en el mismo momento que fuiste a ver una corrida, ahora que lo vives y lo has vivido desde dentro, ¿te ha decepcionado en algo o te sigue embrujando igual que el primer día?
Me sigue embrujando igual que el primer día, el toreo sigue siendo mi pasión y mi locura. Está claro que cuando te mueves en un nivel tan alto en el mundo en el mundo del toro pues tienes conflictos porque ya intervienen cuestiones como el dinero y hay más problemas, pero la esencia del toro sigue igual y es algo que me enamora.

¿Cuál ha sido el momento más dulce en tu carrera?
Pues hay muchos momentos, he triunfado muchas veces, y he sentido muchas veces felicidad. Decir una fecha es difícil, por resaltar destacaría cuando salí por la Puerta del Príncipe en Sevilla, porque es un momento que quedará en la historia ya que fui el primer valenciano en conseguirlo, pero tampoco significa que sea el momento más feliz de mi carrera, ya que tengo muchos días en España y América y que, a nivel personal, me han llenado mucho más de felicidad.

¿Y el momento más amargo?
También muchos, pero esos se olvidan pronto. Los momentos amargos son más decisiones de oficina. Bueno cuando la lesión en el brazo fue un momento muy duro, porque fue casi un año de recuperación, pero como de todo eso te recuperas, pues se recuerda no como algo amargo sino como algo pasado.

Algunos cronistas te ha llegado a definir como “hombre de hielo”, tal vez por la seriedad y quietud con que te enfrentas a los toros. ¿Qué hay de verdad y qué de apariencia en esta definición?
Hombre, es cierto que soy bastante estático toreando, pero creo que eso sólo son definiciones meramente literarias, más que nada porque de hielo tengo poco, soy un hombre de carne y hueso.

¿En qué se parecen el Vicente Barrera torero y el Vicente Barrera aficionado?
Pues yo creo que bastante porque normalmente intento hacer len la plaza as cosas que a mi como aficionado me gustan, eso sí, siempre con mis limitaciones y respetando mi personalidad.

¿Crees en el destino o en la suerte?
En las dos cosas. En el destino creo bastante, pienso que más o menos todos tenemos algo trazado, pero la suerte también es algo importante que nos acompaña siempre.

Hemos disfrutado de Vicente Barrera como torero 10 años. ¿Cuánto más?
Hombre, no creo que más allá de los 40, este año ya cumplo los 36 y yo supongo que tres o cuatro años más, lo que es seguro es que el 20 aniversario no lo celebraré en activo, por eso tengo que conmemorar este.

¿Después de tu época como torero, cómo te ves?
No tengo ni idea, pero como cada uno tenemos nuestro destino... En fin, seguro que vinculado al mundo del toro siempre estaré, aunque sea sólo como aficionado, porque es algo que he amado muchísimo.

¿Cómo te gustaría que te recordasen en el mundo del toro?
Con que me recordasen estaría más que satisfecho.

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