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Fallas
19-03-2004
Lleno. Seis toros de
Juan Pedro Domecq muy desiguales de presentación y de buen juego excepto
el regordío primero y el sexto. Enrique Ponce, silencio y dos orejas.
Vicente Barrera, vuelta tras petición (bronca al presidente por no
concederla) y ovación con saludos tras aviso. José Mª Manzanares,
ovación con saludos y silencio.
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"El gran torero de
Barrera ..."Por José Luis Benlloch.
La tarde tuvo más argumentos y mas nombres para la esperanza. A mi me
gustó mucho Barrera. Mucho más que algunas de esas tardes últimas en las
que pillaba un par de orejas mezcladas de paisanaje y buenos propósitos
y hasta salía en hombros sin que al final le valiese para mucho. Lo de
ayer tuvo fundamento y espero que recompensa. Su primera faena premiada
con una petición de oreja no mayoritaria ya fue buena, su segunda,
malograda con la espada, fue muy buena. Tan buena como para poder
existir después de la apoteosis de Ponce. No era fácil para un torero
respirar en la plaza después de aquel manicomio que había organizado el
colega ni mucho menos llegar a encandilar después de aquella borrachera
de toreo y Barrera encandiló y triunfó. Lo hizo sobre los fundamentos
del Barrera más genuino, el de la elegancia, la verticalidad y la pausa.
Con la derecha anduvo a nivel y con la izquierda los naturales fueron
tan largos como rematados. Fue otra clase se emoción, esta como más
dulce, más serena, menos arrebata pero muy torera. Al final falló a
espadas pero eso no puede disimular su gran toreo.
Otro hubiese desaparecido, Barrera creció. A su actuación solo le
sobraron los pinchazos al quinto y el desaire al presidente en su
primero. El tan elegante en su toreo no puede caer en esos gestos.
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"...La actuación de
Barrera ante su primero, quizás sea de las mejores que ha tenido en
Valencia...." Por Rafael Carrión (Mundotoro.com)
... Al toro le costaba tomar el primer puyazo, pero una vez se decidía,
las embestidas siempre humilladas se repetían con un ritmo
extraordinario. La pena fue que el animal se apagó diez o quince pases
antes de lo deseado. El valenciano, que toreó muy bien con la capa,
estuvo reposado y torero durante toda la faena de muleta, pero el mal
uso del descabello le hizo perder los trofeos. El quinto fue otro gran
toro, con las fuerzas más justas, y a Barrera, quizás le traicionaron
los nervios. Abusó de los toques bruscos, con lo cual descompuso las
embestidas y también se puso en determinados momentos demasiado cerca,
por lo que el toro le protestó en sus embestidas. La espada volvió a
emborronar su actuación y perdió una oreja.
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"...Todo lo que
realizó tuvo suavidad, temple y hasta largura...." Por Carlos Bueno (Burladerodos.com)
Vicente con sus dos
toros. Al primero lo toreó con profundidad y ritmo, muy atornillado al
albero, en una faena que fue siempre a más. Quizá la docilidad aparente
de su antagonista y, sobre todo, el tener que necesitar de dos golpes de
verduguillo para acabar con él, le hicieron perder una oreja.
Igual de firme pero más poderoso se mostró con el quinto, y todo lo que
realizó tuvo suavidad, temple y hasta largura. Pero otra vez lo
emborronó todo con la espada.
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